En el trabajo artesanal, suelen utilizarse herramientas o instrumentos rudimentarios, y rara vez se emplean maquinarias o procesos automatizados. No obstante, en ocasiones sí son empleados algunos procesos de función mecánica que permiten agilizar ciertas tareas.
Los productos artesanales tienen un valor único, pues son la expresión de los valores simbólicos o ideológicos de una cultura, y son realizados con particular calidad y maestría a partir de técnicas muy antiguas, que varían de región a región, de cultura a cultura, e, incluso, en función del clima, los recursos o la historia de un lugar.
Las obras de artesanía pueden tener distintos usos, que van desde el doméstico y ornamental, hasta los usos ceremoniales o simbólicos, o como vestuario o instrumentos de trabajo.
Algunas ramas de la artesanía son la alfarería, la bisutería, la cerámica, la cestería, la ebanistería, la orfebrería, la talabartería, la talla en madera o la tapicería, entre otros.
Los productos elaborados mediante técnicas y procesos industriales son la principal competencia para la artesanía, puesto que estos tienen mejor distribución y son fabricados a un coste considerablemente inferior. La artesanía, sin embargo, tiene un valor simbólico y cultural mayor.


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