lunes, 21 de junio de 2021

El concepto de Identidad


Lic. Luis Vásquez 

 

El concepto de  Identidad 






 

Al revisar el  Diccionario Larousse , cuando trata la definición de identidad, etimológicamente considera que identidad proviene “del latín: identitas, calidad de idéntico, circunstancia de ser efectivamente lo que es. La identidad, definida principalmente desde la Psicología, se comprende como aquel núcleo del cual se conforma el “Yo”. Se trata de un núcleo fijo y coherente que junto a la razón le permiten al ser humano interactuar con otros individuos presentes en el medio.

En ese sentido la identidad constituye un término polisémico por cuanto, el mismo, se realiza en diversos contextos y dimensiones humanas. De allí que sea necesario distinguir entre identidad personal o identidad del “Yo” e identidad  histórica e identidad cultural. 

La identidad es “una descripción autoelegida de la persona que toma lugar en la acción, configurada por las formas de acción, dimensión o momento dinámico en que son coordinados en cada actividad, el propósito, la forma, las herramientas culturales y los contextos”.   Estos autores, proponen  la acción humana, ya sea la promovida por individuos, grupos o instituciones, como la unidad de análisis conformada por las intenciones individuales, las  diversas herramientas culturales o recursos mediáticos.

La formación de la identidad es un proceso que comienza a configurarse a partir de ciertas condiciones propias de la persona, presentes desde el momento de su nacimiento, junto a ciertos hechos y experiencias básicas.  A partir de lo anterior, la identidad se forma otorgando una imagen compleja sobre uno mismo, la que  permite actuar en forma coherente según lo  que se piensa. 

La identidad es la conciencia que una persona tiene respecto a ella misma y que la convierte en alguien distinta a los demás;  aunque muchos de los rasgos que  la forman son hereditarios o innatos, el entorno ejerce influencia en la conformación de la especificidad de cada sujeto.

 La identidad en tanto fenómeno psicológico, aparece con dos dimensiones: 1º El conjunto de experiencias que conforman la vida de cada cual o biografía personal o proceso de construcción del "Yo", A esto se le puede denominar la “sustancia” de la identidad: aquello de lo cual está constituida. La segunda dimensión se refiere a que todo ello implica un componente afectivo, pues se ama lo que se vive, aquello que constituye nuestra querencia. Implica la aceptación de sí mismo y su correspondiente valoración y revalorización. El componente afectivo significa amarse a sí mismo, autoestimarse y respetarse. Esta dimensión afectiva es indispensable para cada persona, sin ella no es posible vivir.  


Como puede observarse,  la identidad tiene un componente básico de origen psicológico, asociada a la constitución de la persona como persona, en el reconocimiento de sí mismo frente a los otros humanos, el reflejo del “Yo”. Es la identidad personal la que implica el sentido que cada persona tiene de su lugar en el mundo y significado que asigna a los demás dentro del contexto más amplio de la vida humana.

Sin embargo, la identidad no es un fenómeno únicamente psicológico o personal, sino que rebasa los límites de lo puramente psicológico. Por tanto, hay que comprenderla como un fenómeno histórico, que se da en el plano de lo biológico-psicológico- socio-político y –cultural; que da lugar al conjunto de caracteres o circunstancias que hacen que alguien o algo sea reconocido, sin posibilidad de confusión con otro e incluye la identidad social: conciencia que tiene un individuo de su pertenencia a uno o varios grupos sociales o a un territorio, y significación emocional y valorativa que resulta de ello.


Identidad Cultural


Erikson , con su tesis de la psicología del “Yo”,   se centró en el inconsciente y el “Ello”, incluye  al “Yo” y su poder dentro de la dinámica de la personalidad y postula que los factores psicosociales están presentes y juegan un papel importante en el desarrollo humano. Por ello señala que “La identidad es una afirmación, un sentirse vivo y activo, ser uno mismo, la tensión activa y confiada y vigorizante de sostener lo que me es propio; es una afirmación que manifiesta una unidad de identidad personal y cultural". Estos dos niveles, el de identidad personal y el de la identidad cultural, interactúan durante el desarrollo del ser humano y se integran para lograr una unidad personal-social. 

La formación de la identidad sólo se realiza en función de la interacción con el medio externo, ya que en una situación de aislamiento, las características individuales resultan absolutamente irrelevantes y sin sentido. Es sólo en relación a la interacción con los otros significativos que las diferencias y características individuales adquieren valor y se comportan como un aporte para la interacción social y cultural. 

Según Erikson (1989:74): La identidad cultural es un conjunto de creencias, modos de pensar, fines, valores, modo de percibir las cosas e incluso concepciones del mundo, que son comunes o compartidas por un conjunto de personas en un determinado lugar. 

 Para que la identidad cultural se produzca, es necesario que se den por lo menos estas dos condiciones: 1º, la capacidad de la persona de crear, en forma enteramente libre y autónoma, sus propia producción, 2º, la apropiación y control de la cultura que está asociada a toda práctica humana, como la apropiación y control sobre la generación y uso de los conocimientos, tecnologías, saberes, valores, modos de interpretar el mundo y sobre la producción del universo cultural. 


Como puede inferirse, lo psicológico es la base de la identidad, de allí que no pueda  explicarse lo social desde lo psicológico. La identidad en tanto fenómeno socio-cultural no es el resultado de una extensión de lo psicológico individual, sino la suma de las identidades psicológicas. 

En ese sentido,  La identidad cultural deviene del desarrollo y evolución personal de la persona inserta en lo histórico, cultural y social, de esta manera,  no es la suma de las conciencias individuales a pesar de que sin estas consciencias individuales la identidad no puede presentarse. Pensar lo contrario implica pensar que primero y antes que todo existe el hombre individual, aislado, y es esto, hombre aislado  el que por agregación, produce lo social.  Hacer esto supone una reducción de lo cultural a lo psicológico. 


La actividad identitaria  es un complejo proceso de acciones materiales y espirituales que simultánea o sucesivamente lleva a cabo el sujeto de la cultura en el proceso de comunicación con los otros y que trae como resultado la transformación del primero en sujeto de identidad. Baeza denomina objetos de identidad a las producciones materiales y espirituales del sujeto de identidad, es decir, al subconjunto de los objetos de la cultura que cumplen una función comunicativa actual dado y un otro significativo  bien por haber sido creados o recreados con ese propósito específico, bien por haber sido marcados con una intención comunicativa determinada. 

 La Identidad cultural  encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias. De acuerdo con estudios antropológicos y sociológicos, la identidad surge por diferenciación y como reafirmación frente al otro. La identidad es el sentido de pertenencia a una colectividad, a un sector social, a un grupo específico de referencia. Hay manifestaciones culturales que expresan con mayor intensidad que otras su sentido de identidad, hecho que las diferencia de otras actividades que son parte común de la vida cotidiana. Por ejemplo, manifestaciones como la fiesta, el ritual de las procesiones, la música, la danza. 


En consecuencia, se interpreta que la identidad cultural como un proceso dinámico que se  construye progresivamente, y esta construcción de identidades se da en la dialéctica entre el individuo y la sociedad, la historia y la cultura. Un proceso que parte  de la vivencia de  los propios actores quienes le dan sentido y significado.


Escuela e Identidad Cultural


En este punto, es necesario establecer  una relación entre  escuela e  identidad cultural.enfatizan la importancia de la educación y de la escolarización en la formación de la identidad; consideran que la escuela debe ser diversa y heterogénea para servir de estímulo al desarrollo de la personalidad. Por cuanto el actual modelo de educación de carácter homogeneizador es un cerco para el  fomento de lo personal y cultural. 

       En tanto expresan que: la educación puede ser activa en el desarrollo de las individualidades, tolerante con las singularidades a las que acepta como valores, y que constituyen una rica variedad en una sociedad que está al servicio del individuo; tolerante para que cada sujeto encuentre posibilidades de ser respetado y pueda realizarse con cierto grado de autonomía, reconociéndole la capacidad y el derecho a la privacidad, a la libertad para expresarse, y a la posibilidad de consolidar su identidad y sentirse semejante a quienes él quiere.

Es así como, en el contexto educativo actual, la identidad cultural es entendida como el conjunto de valores, orgullo, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento que funcionan como elementos, dentro de un grupo social y que actúan para que los individuos que lo forman puedan fundamentar su sentimiento de pertenencia, que hacen parte a la diversidad al interior de las mismas en respuesta a los intereses, códigos, normas y rituales que comparten dichos grupos dentro de la cultura. 

      La escuela ha tenido y tiene aún un papel bien definido en el proceso de estructuración de la sociedad, proceso de estructuración que adquiere por ese motivo una especificidad básica y cuya comprensión constituye una de las condiciones esenciales para entender la historia propia. La gran misión de la escuela actual consiste en lograr la homogenización de las conciencias en términos de ya no sólo la expansión de la cultura, sino también en términos de su visión del mundo subyacente y de los paradigmas básicos que la sustentan.

  Por ello, se entiende que el problema de la identidad cultural remite a la educación, ello significa que esta última y más propiamente la institución escolar o sistema educativo, ha servido para moldear las expresiones culturales: conocimientos, tecnologías, lógica de pensamiento; códigos y valores sociales, costumbres, bailes y canciones, las que asumen la preeminencia. Estas expresiones culturales son paulatinamente internalizadas por las nuevas generaciones. 

Los docentes contribuyen a desarrollar unos modelos de identificación que son válidos para todas las personas y que permitan compaginar la identidad nacional y cultural con una identidad supranacional, abierta, flexible y evolutiva. Lo que hace imprescindible la puesta en marcha de un enfoque alternativo basado en la aceptación de múltiples identidades simultáneas, porque la identidad no es algo dado de una vez para siempre. Más bien la identidad es un proceso en formación que se construye y reconstruye en el curso de vida de los individuos y grupos, y ello a través de diferentes facetas, roles y circunstancias.


Se infiere que una vez definida  la identidad,  se hace posible lograr nexos de identificación con los otros (individuos, grupos, instituciones). En el plano profesional, las actitudes, intereses, capacidades, metas y logros caracterizan esta identificación.


El concepto de identidad se presenta como una explicación de lo interno y su enlace con el contexto; se hace evidente entonces, que desde el principio de la vida existe una intrincada relación entre el desarrollo interno y el medio social y cultural, es decir, existe una caracterización del acoplamiento de la capacidad del individuo para relacionarse con un espacio vital cada vez mayor de personas e instituciones por una parte y, por la otra, la participación de estas personas e instituciones para hacerle partícipe de una preocupación cultural presente 


 Si el docente no tiene conciencia clara del significado de la identidad, no puede hacer efectivo el logro de la identificación de sus alumnos como personas y ciudadanos y menos aun inculcarles sentimientos de pertenencia y de arraigo hacia lo propio y  no estaría cumpliendo ninguna misión formativa.

Se hace necesario  que la identidad cultural de la futura sociedad contenga aquellos elementos presentes en las culturas populares, que propugnan la solidaridad, una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, la importancia del trabajo y la vivencia en colectivo, y la  educación  a tono con esos propósitos 

Cuando se habla  de culturas populares, se hace  referencia a las culturas que realizan los sectores  del país en cualesquiera de sus variantes: tradicionales y contemporáneas; criollas (folklore) y étnicas (indígenas, afro-venezolanas y euro-venezolanas), rurales y urbanas; de costa, llanos y montañas.

 La cultura hoy en día está considerada como una de las dimensiones esenciales de la sociedad, y por lo tanto, es impensable un modelo de desarrollo planteado sólo en términos económicos y políticos. De ahí surge la necesidad de que, en cualquier sector de ese modelo de desarrollo esté presente de manera explícita lo cultural. Por definición, lo cultural está constituido por las representaciones y valores que una sociedad se hace de sí misma, y la educación por ser transmisora y/o creadora de valores, encuentra un campo de indudable afinidad con lo cultural, de ahí que esté planteado como necesidad social, la vinculación más estrecha entre ambas realidades. Tal relación para el caso de Venezuela ha estado muy llena de incomprensiones, por lo que se requiere un gran esfuerzo para establecer puentes sólidos entre ambos componentes.

Un desarrollo de la relación educación-cultura redundará en una profundización de la democracia, y la vinculación y fortalecimiento de las identidades locales y regionales, aumentando así de hecho la participación del hombre en la construcción de un entorno con el cual se sienta profundamente identificado.

Existen planteamientos que corroboran las debilidades que presenta el sistema educativo y más aún en el país como tal; es el caso de Uslar Pietri  cuando opina: “la crisis venezolana comienza sencillamente porque al venezolano no se le enseña a querer a su patria (…) La escuela ha tenido un escaso rol en la formación de hombres y mujeres identificados plenamente con su país.

De allí que, sea el docente el que deba adoptar las estrategias que conlleven a la utilización de elementos culturales como agentes motivadores en la formación del educando de una conciencia de sus propios valores, permitiéndole apreciar los aspectos que conforman su fisonomía y arquetipo cultural; incentivando así la preservación y desarrollo del patrimonio que conforma la raíz de su identidad cultural. 

Necesario es fomentar un programa educativo cónsono, donde los niveles académicos estén relacionados con la madurez psicológica y experiencial del individuo. Que no se conforme con mostrar un patrimonio cultural estático, sino que oriente la verdadera participación del ente que se está formando con  una sensibilidad para valorar la esencia de los  pueblos. Un programa que lo lleve a compenetrarse con las realidades de su comunidad para llegar a ser un ente difusor y multiplicador de sus manifestaciones culturales.

 

El Currículo Educativo y la Identidad Cultural 


En la actualidad se encuentra en desarrollo el Currículo Nacional Bolivariano , de acuerdo a sus propósitos constituye  una guía  con orientaciones metodológicas que dan coherencia y pertinencia al proceso educativo hacia el compromiso social de preparar y formar a un ser humano social e integral.  Dicho proceso se fundamenta en la identidad venezolana y en  la  conciencia ciudadana de soberanía, que reconoce sus derechos y responsabilidades en el carácter participativo, protagónico y corresponsable que se expresa en el ámbito social,  “consustanciado con los valores de la identidad venezolana y con una visión latinoamericana, caribeña y universal” 

Adicionalmente, el  CNB reconoce y valora la identidad étnica y cultural, cosmovisiones y valores de los pueblos, comunidades indígenas y afrodescendientes. Un principio que se sustenta en el artículo 121 del texto constitucional, igualmente, el artículo 3 que establece la educación y el trabajo como procesos fundamentales para la construcción de la sociedad, el bienestar del pueblo y garantía de los derechos fundamentales. 

También, en las orientaciones filosóficas del CNB , se establece que “la formación de un nuevo republicano y una nueva republicana, con un proceso que se fundamenta en una férrea identidad venezolana y el respeto y valoración a la diversidad étnica y cultural”. 

En este sentido, es importante conocer  los fines  del Subsistema de Educación Primaria Bolivariana, para ser  desarrollados eficazmente. 

Tal como se muestra a continuación: El desarrollo de  valores, actitudes y virtudes para fortalecer la dignidad y la identidad venezolana, a partir de la apropiación de los procesos históricos, desde su realidad y la valoración de los hechos vividos por los distintos hombres y mujeres. Compartir ambientes de aprendizajes y mediaciones donde los niños y las niñas puedan desarrollar sus múltiples potencialidades desde los saberes y haceres populares, para que se conozcan a sí mismos y sí mismas. Afianzar sentimientos de amor y respeto por sí mismos y sí mismas, sus familias, escuelas, comunidades y Nación.


Para tales propósitos, este subsistema, al igual que los otros, se sustenta en el Área de Ciencias Sociales, Ciudadanía e Identidad que constituyen la materialización de una importante aspiración en la formación de un nuevo ciudadano venezolano y una nueva ciudadana venezolana. Implica la toma de conciencia y el fortalecimiento de la identidad venezolana, latinoamericana, caribeña y universal, desde una perspectiva geohistórica para el reconocimiento de lo local, estadal, regional, nacional e internacional. 

En referencia a la identidad cultural nacional, se consideran  los contenidos que  aquí se exponen de manera global: 

Noción del patrimonio cultural, natural, local, regional y nacional. 

Identificación y respeto a la diversidad sociocultural venezolana. 

Desarrollo de conocimiento de aportes ancestrales, originarios y afrodescendientes que nos identifican como Nación.

Manifestaciones artísticas y culturales de la localidad y la región.

Reconocimiento e intercambio de cultores y culturas, artistas y libros vivientes de la comunidad.

Valoración del Día Nacional de los Pueblos y comunidades Indígenas y Afrodescendientes.

De allí, se infiere que la búsqueda de la identidad cultural  mediante el desarrollo del Currículo Educativo ha sido una constante en los proyectos educativos venezolanos. La cuestión está en la implementación  y manejo de los contenidos en la realidad cotidiana de la escuela; evidenciándose grandes contradicciones referidas a la poca importancia que se le da a los temas relacionados con la cultura y, que por tanto,  se refleja un vacío teórico y práctico en la formación integral de los alumnos, especialmente  en este campo del conocimiento.

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