domingo, 20 de junio de 2021

LA MÚSICA POPULAR EN EL DESARROLLO DE LA IDENTIDAD CULTURAL.

LA MÚSICA POPULAR EN EL DESARROLLO DE LA IDENTIDAD CULTURAL.


Un enfoque desde la Inteligencia Emocional


 Lic. Luis Felipe Vásquez





En los últimos años dentro de sistema educativo venezolano,  destacan  variaciones tanto en los postulados como en la  praxis de las áreas de conocimiento correspondientes al nivel de Educación  Primaria.  Es así como en el plano  curricular, particularmente, en el  Programa del Subsistema Primaria Bolivariana, la música como materia de estudio se incluye, ahora, como parte de los  contenidos del área de aprendizaje denominada: Lenguaje, Comunicación y Cultura. 


Las variaciones y cambios obedecen  a las exigencias del Estado venezolano de evaluar y mejorar el sistema educativo; sustentado esencialmente “en el reconocimiento que se atribuye a la Educación como uno de los componentes fundamentales y necesarios en la transformación y el desarrollo del ser humano, y por ende de los pueblos, especialmente en la adquisición de la identidad cultural” . Dentro de estas iniciativas  se le da   importancia al desarrollo de habilidades musicales  en el alumno(a) como parte de la formación integral.


Es por ello que en el pensum de educación primaria y, en particular, en la materia música, la enseñanza y el aprendizaje de la misma cumple  una función  interdisciplinaria, debido a que  aparece involucrada en la mayoría de las áreas de conocimiento en  correspondencia con los demás contenidos culturales, como son: la danza, el teatro, el lenguaje y la comunicación, este conjunto se denominan actualmente en forma global, “el componente cultural”. 


En tanto se exige del  docente el reconocimiento de la oportunidad que ofrece esta materia  para el desarrollo de rasgos identitarios locales, regionales y nacionales en los alumnos(as). En este sentido se infiere que el punto central de lo tratado radica en el cómo del aprendizaje y enseñanza en general, y en particular,  el de la materia música. 


En el tema  se encuentra que distintas perspectivas teóricas (conductistas, cognitivas, constructivistas, pedagógicas de la liberación, aprendizaje significativo) han contribuido a conceptualizar  el proceso de aprendizaje, sin embargo hoy día todavía se discute el papel que juega el fenómeno emocional dentro del mismo.  


Si se observa en la cotidianidad del aula  la enseñanza de las materias de corte cultural, destaca  la manera instrumentalista y mecánica como procede el docente en el ejercicio del acto de clase y, en consecuencia, como se refleja en las conductas y actitudes de los alumnos(as); evidenciándose la inexistencia de incentivos para la exploración de las emociones y el autoconocimiento; todo como resultado de la puesta en práctica de estrategias que no son favorables para tal  surgimiento, lo que irremediablemente anula toda posibilidad de enfrentar y resolver los problemas referidos a la identidad cultural, un tema del cual  tanto se habla.


La audición musical en la escuela debería tener como objetivo principal contribuir al desarrollo musical e integral del individuo, promoviendo la adquisición de cultura mediante la audición de distintas obras.  Ser musical, no es demostrar que se es capaz de imitar una canción de forma memorística, sino que es también necesario la expresión de sentimientos y emociones que la música y canción producen. Se debe tener muy en cuenta cuál es el verdadero propósito  de la música popular en la escuela en cuanto a la formación de la identidad cultural se refiere, para poder trabajar en función de este aspirado logro.


De allí la necesidad de promover la acción pedagógica de la educación musical; es decir,  contribuir al desarrollo de una didáctica que tome en cuenta no solo lo técnico sino también los sentimientos que puedan expresarse en el proceso de aprendizaje de la música popular en la Escuela Primaria. Sin pretender centrar las actividades escolares en el lenguaje musical; sino en el desarrollo y comprensión de la música popular, que deje  abierta la posibilidad de explorar y avanzar en el campo de las emociones, en procura de brindar un integral desarrollo humano que estimule al individuo al autoreconocimiento, el reconocimiento de los demás y de su entorno. 


 En el ámbito escolar generalmente se hace mención a la necesidad de promover en los alumnos(as) la identidad cultural; el conocimiento de la propia cultura para generar sentimientos de arraigo y pertenencia. Cuestión que no ha logrado materializarse en un sentido pleno, a pesar de su inclusión como contenido en el área de ciencias sociales. Por cuanto su enseñanza se ha limitado a un conocimiento teórico e informativo donde no median sentimientos de amor por lo nuestro; ni aprecio por las manifestaciones culturales, muchas veces debido al no entendimiento en su real dimensión del por qué y para qué de esta exigencia curricular. 


También se hace referencia a la materia música la cual forma parte del  currículo de Educación Primaria, ubicada en los contenidos culturales, como son: la danza, el teatro, el lenguaje y la comunicación, lo que se denominan actualmente, “el componente cultural”. Con la inclusión de dichas materias o contenidos se pretende contribuir al desarrollo musical e integral del individuo, promoviendo la adquisición de cultura a través de la música popular. 


Mi experiencia como docente de la materia música deja entrever que tales propósitos no han podido alcanzarse, por cuanto en la práctica de dicha materia es notorio el uso de estrategias basadas en lo memorístico y técnico, cuestión que juega en contra del aprendizaje y obstaculiza la oportunidad que tiene el docente para recrear a través de la música el disfrute de los alumnos(as), el aprecio y la sensibilidad por la música popular y su importancia para la construcción de la identidad cultural. 


Por tanto,  la enseñanza y aprendizaje de dichas materias, a pesar de lo expresado en la teoría curricular, no media ningún aspecto relacionado con lo emocional. De allí el haber centrado esta investigación en el conocimiento del papel que juegan las emociones como catalizadoras de la relación entre el  aprendizaje de la música popular  y  el fomento de la identidad cultural.  


En cuanto a la identidad cultural, es pertinente destacar que la diversidad cultural  de los países latinoamericanos, fruto de la mezcla e intercambio de  razas, historias, modos de vida y tradiciones constituye un potencial identitario definido históricamente a través de la lengua; de  las relaciones de intercambio de haberes y quehaceres en lo social; de la producción de artefactos y textos; de las expresiones musicales, bailes, ritos y ceremonias ancestrales y demás producciones humanas que se han trasmitido de una generación a otra y las cuales se han redimensionado con nuevas producciones en cada nueva generación. Una diversidad cultural que a pesar de reconocerse  en su riqueza patrimonial hoy día más que antes, no ha sido  valorada en su real dimensión. 


La no valoración de tal realidad está sujeta al    cómo llegar a conocer e interpretar  las múltiples y complejas relaciones entre la interioridad individual y los planos sociales, educativos e histórico-culturales, por cuanto, “la producción de la cultura es una dimensión de la praxis  humana  en la trayectoria de vida de las personas proyectada en el aprendizaje del mundo”.


La producción cultural es un mundo simbólico: un conjunto de identificaciones, lealtades, representaciones y sistemas de creencias y valores que se pueden considerar como originales. Al mismo tiempo que la práctica,  genera, además de este mundo simbólico explícito, una cierta estructura conceptual subyacente, ciertas gramáticas y códigos socialmente implícitos con los cuales se forja una interpretación y una valoración del mundo.

De lo anterior se infiere que la valoración de lo cultural como expresión humana conlleva a la necesaria comprensión de la  identidad cultural.   La identidad cultural de un pueblo viene definida históricamente a través de múltiples aspectos en los que se plasma su cultura, como la lengua, instrumento de comunicación entre los miembros de una comunidad; las relaciones sociales, ritos y diversas expresiones artísticas”. 


 …para que haya identidad es necesario que existan personas que la experimenten y la vivencien. Desde este punto de vista, la identidad en tanto fenómeno psicológico, aparece con dos dimensiones: 1.- El conjunto de experiencias que conforman la vida de cada cual. 2.-La segunda dimensión se refiere a que todo ello implica un componente afectivo.


 La identidad cultural para su valoración no solo hay que entenderla como un fenómeno histórico que se da en el plano de lo socio-cultural sino también como parte del aprendizaje y la  conformación afectiva de las personas, en el plano subjetivo.  Cuestión que  muchas veces se obvia, al no comprenderse que  la producción de cultura es una dimensión humana que abarca tanto la producción individual como la producción colectiva; es decir, que la identidad cultural es  parte de la  trayectoria formativa  de la  vida humana.


Los países latinoamericanos y, por tanto, en Venezuela, la enseñanza y aprendizaje de los rasgos culturales  han estado circunscritas en  la institución escolar, atendiendo  a uno de los fines  de la educación, como  es “transmitir los valores culturales de una generación a otra”, en el marco de una visión mecanicista y operativa de tales conocimientos. A pesar que lo fundamental  de la relación educación y cultura es el hecho trascendente, por cuanto la identidad cultural consiste en la identificación de las personas con su mundo simbólico-cultural, y  por el cual las personas crean ese mundo cultural, se apropian de éste y lo internalizan mediante el proceso educativo  


 La música en la formación humana guarda relación con  la identidad cultural. Catalogada a través de los años  como la  expresión humana donde subyacen las emociones y vivencias de los pueblos;  la música lleva consigo el más íntimo contacto con el arte de los sonidos, de hecho,  desde la antigüedad  la música ha ocupado un papel de suma importancia en todas las culturas y sociedades. Platón, uno de los mayores pensadores de la historia se refería a ella como la primera de todas las artes de suma importancia en lo pedagógico, éstas creencias de Platón fueron recogidas y utilizadas por los pedagogos de la mayoría de los países desarrollados de Europa occidental y América. 


Las teorías de los antiguos filósofos griegos concuerdan con las hipótesis de los eruditos en la época del Medioevo, definiendo la música básicamente como un conjunto de tonos ordenados de manera horizontal llamados melodías y verticales denominados armonía. Sin embargo la música no sólo es sonido organizado, es materia dúctil que permite un amplio y variado espectro de emociones, desde las más sencillas a las más complejas, de las dulces y tiernas hasta las más violentas.  


Hoy día la música debe ser reivindicada por la carga cultural que ella contiene, sin embargo, a pesar de los acelerados cambios sufridos en la vida musical del siglo XX, debido a la industrialización y mediatización, la música popular de manera especial  tiene enorme impacto social, cultural y económico y un auge innegable en la actualidad, pero  por no considerarse de orden academicista muchas veces es relegada a un segundo plano.


En cuanto a la educación formal de la música en la escuela pública musical, es importante hacer referencia a que la educación musical en la escuela debería tener como objetivo principal contribuir al desarrollo musical y general del individuo, promoviendo la adquisición de una cultura musical mediante la audición de distintas obras y aprendiendo a escucharlas.  Especialmente las canciones que hacen referencia a los aspectos cotidianos del venezolano, en su faena de trabajo, en el campo, en todo aquello que autores de canciones han sabido captar en la idiosincrasia del pueblo para el realce de sus costumbres tradicionales.


De allí que sea perentorio  que el docente, en particular, el de la materia música, comprenda la oportunidad que ofrece esta la enseñanza de la misma para el desarrollo de rasgos identitarios en los alumnos(as), cuestión  que por otra vía sería difícil de lograr. Todo, en correspondencia con los objetivos escolares culturales, como son la danza y teatro, entre otras; denominadas “el componente cultural”.    


No vale de nada contar con el mejor instrumental si no sabemos cómo utilizarlo provechosamente. La labor  docente durante de  la clases de música popular, no consiste en demostrar que se debe ser capaz de imitar una canción segundos después de haberla escuchado una sola vez, reconociendo la altura absoluta de las notas que la componen. Se debe tener muy en cuenta cuál es el verdadero propósito  de la música en la escuela en cuanto a identidad cultural se refiere, para  aplicar las mejores estrategias. Desde luego que la  enseñanza de la música en la escuela usualmente sólo cumple los requisitos del programa y se lleva a cabo de manera mecánica, sin tomar en cuenta el para qué y el cómo. 


Tanto la propia identidad como la identidad cultural se conviertan en un concepto vacío, sin significado, dejado a un lado en la planificación escolar a nivel de aula, y, por ende, poco desarrollado, debido a que la promoción  de la identidad cultural de los alumnos(as) es vista como un aprendizaje que debe ser adquirido espontáneamente, sin intervención de una adecuada planificación. 


Lo anteriormente descrito lleva al entendimiento que la identidad cultural de los escolares se debería adquirir  mediante la labor formadora de los docentes, y la cooperación de padres y representantes. En este sentido, tal como se ha venido planteando, una de las manifestaciones culturales por excelencia, es la música popular, por cuanto involucra lo afectivo y emocional de la persona; a pesar que esta última afirmación de lo afectivo y emocional, constituye todavía una dimensión no considerada y obviada  en el proceso de enseñanza aprendizaje. 


En Venezuela, el plan curricular actual dentro del Programa del Subsistema Primaria Bolivariana , introduce “la música” como  contenido, ubicándola dentro del área de aprendizaje denominada,  Lenguaje, Comunicación y Cultura. Y la temática de la identidad cultural, se ubica en el área de  Ciencias sociales, Ciudadanía e Identidad. Se observa por tanto que  estas dos dimensiones aparecen en  diferentes áreas y de forma separada, cuando  en la realidad formativa, se deberían comprender en su relación integradora y hacia el logro de aprendizajes más enriquecedores y significativos. 


En el caso de las Escuelas Bolivarianas del estado Trujillo, la enseñanza de la música está  asignada a un docente especialista, muchas veces formado  en talleres y cursos musicales dictado en el Municipio Escolar. Se supone que dichos talleres le dan al docente las herramientas para el  manejo de  estrategias de enseñanza aprendizaje novedosas en el campo de la integración de contenidos curriculares; realidad que en la práctica no se hace efectiva, al observarse que ellos se conforman con   planificar sólo contenidos referidos a la música como un lenguaje teórico, sin imprimirle intencionalidad y sentido en la formación cultural de los alumnos(as) que cursan el nivel de educación primaria. Cuestión que impide en consecuencia el alcance de los objetivos  planteados a nivel curricular, como son: la audición y el conocimiento y disfrute de piezas musicales populares.


 Es por ello que los métodos musicales  son raramente utilizados en las clases de música, puesto que generalmente se enseñan las canciones bajo la técnica del  copiado en el pizarrón y la  repetición hasta  aprenderla; usualmente sin un propósito definido. Como se observa, el docente muchas veces obvia  el verdadero papel que cumple la música popular en el desarrollo de la identidad cultural de los alumnos(as), sin atender al postulado que la música es parte inherente de las sociedades o grupos sociales. 

“la música como función social va desde canciones de cuna hasta melodías fúnebres, para la siembra y la cosecha, cantos de amor, de todo cuanto acontece al hombre en la intimidad como en grupo”.


Por tanto, el docente debe estar preparado, conocer las estrategias metodológicas de enseñanza de la música popular; programar adecuadamente las clases para dar la oportunidad de poner en contacto al alumnado con una gran variedad de manifestaciones culturales tradicionales que conlleven a la exteriorización de las emociones propias y del colectivo, para así llegar a sentirse identificado con la cultura del pueblo donde habita. 


En el Currículo Educativo Bolivariano se considera que, “es indispensable trascender la enseñanza magistral o expositiva, transformándola  en función del contexto histórico y cultural”,  por ello se hace necesario propiciar actividades  estimulantes de canto, ejecución de un instrumento, formar grupos musicales populares; y no caer en la trampa de la alienación de otros intereses sociales y perder las raíces culturales de los pueblos que son su signo e identificación para las futuras generaciones.

 “en el medio educativo se cree que las emociones, al no ser racionales, interfieren en el aprendizaje y no se les da mucha importancia en el manejo cotidiano”.            


 Tradicionalmente en  el desarrollo de  las clases de música popular como materia de estudio en la escuela, en la mayoría de los casos no se toma en cuenta la motivación de los alumnos(as) y, en consecuencia, no se mantiene la atención general,  se pierde la oportunidad de aflorar los  ánimos  por descubrir el mundo musical lleno de variadas manifestaciones culturales, de la propia región como de otras regiones que guardan en sí mismas  signos de identidad específicos y similares que pueden ser compartidas por todos.  


La apreciación y arraigo de la música popular principalmente, debe iniciarse en el hogar, con la cooperación de los madres, padres y representante, y  reforzarse constantemente en el aula puesto que el aprendizaje de este tipo de música va de la mano con el aprendizaje de otras habilidades que coadyuvan al desarrollo emocional y social de los alumnos(as).


En definitiva, el desconocimiento de la manera cómo fomentar la identidad cultural a través de la música por parte de los docentes es notorio, ya que no logran comprender adecuadamente el papel que cumple la música en la estimulación del espíritu dentro del ambiente del aula de clases. Por tanto, no valoran la expresión de ideas y aportes por parte de los alumnos (as); las demostraciones de aprecio por los trabajos realizados; no reconocen las diferentes manifestaciones culturales y los sentimientos generados espontáneamente en torno a la identidad cultural entre ellos, así como la identificación personal y social con el estilo y ritmo que  despierta su atención y que es  de su agrado.


De allí que sea  voz común la expresión que el sistema educativo  imperante raramente busca respuestas a las experiencias emocionales que produce el aprendizaje, al contrario tiende a apabullar y excluir al alumnado que las muestra. Cuando lo contrario debería ser considerar a las emociones como aspectos intrínsecos al hecho de conocer y aprender las cuales influyen en el comportamiento y actitud de los alumnos(as). 




 Es necesaria la compresión del fenómeno en su dimensión  subjetiva ya que forma parte de lo humano de cada persona; al enfocarse de esta forma la educación, le  imprime calidad a los aprendizajes cuando se fomentan las emociones en el  proceso formativo. Integrar la experiencia emocional al proceso de aprendizaje facilita el desarrollo del grado de conocimiento que el alumnado tiene de sí mismo, sus motivaciones, posibilidades y limitaciones sobre las demandas académicas y las exigencias para cumplir con dichas demandas.


Como se infiere, es fundamental  la educación  de las emociones en los escolares y desarrollar la inteligencia emocional en el aula durante las clases, siendo la enseñanza musical una oportunidad por los sentimientos que la misma despierta.


Hago referencia al tema de la inteligencia emocional, debido a su influencia en el ambiente escolar, tomando en cuenta a Goleman quien ha desarrollado las bases conceptuales de la inteligencia emocional, como una opción del desarrollo humano dirigida a conseguir el éxito personal en las distintas facetas de la vida, entendido como el logro de la felicidad, la comunicación eficaz con las demás personas, la automotivación para conseguir los objetivos propuestos, para solucionar los conflictos interpersonales, y dirigida también a la adaptación a las circunstancias, haciendo uso de esa capacidad de conocimiento y manejo de la emocionalidad.


Al relacionar las emociones con la música, se puede señalar que, la música es un arte pero es un lenguaje muy especial,  lo que nos dice son mensajes para el alma, mediante ella se expresan los más profundos sentimientos, una definición que destaca la importancia de sentir la música, La educación emocional es una respuesta a las necesidades sociales que no están suficientemente atendidas en el currículo académico ordinario. 


 A pesar que los alumnos(as) tienen grandes expectativas en las clases de música, no se les enseñan los contenidos referidos a la identidad cultural y la música de  manera contextualizada  tal como aparece evidenciado en el Currículo Educativo. Las clases de los proyectos culturales usualmente están dirigidas y planificadas con la intención de dar  cumplimiento a efemérides municipales; otra situación en contra es la  falta de textos de música, lo que impide el desarrollo del lenguaje musical popular. La mayoría de los profesores de música de Venezuela, se han enfrentado por largo tiempo con el problema de la falta de texto y de material didáctico adecuado para enseñanza de la música.


Usualmente, el docente especialista  ha venido aplicando estrategias de enseñanza aprendizaje ordinarias y no activas lo que no da lugar al desarrollo efectivo de los contenidos de música, esencialmente los referidos a la música popular, convirtiendo a los alumnos(as) en receptores pasivos. A pesar de que el docente utiliza en sus clases instrumentos musicales, explica sobre ritmos musicales y prepara eventos, a la larga estas clases ha desencadenado una desmotivación  y apatía por esta materia.


La audición musical en el aula como estrategia de aprendizaje  no se utiliza como un medio para aprender y  apreciar la música popular y participar en forma viva;  se exponen solo  contenidos descontextualizados sin tomar en cuenta las experiencias previas, en consecuencia, no se ponen al relieve las emociones propias para las artes que conforman la identidad como son el sentimiento de pertenencia y la valoración por lo propio.


Consecuente con lo anterior, el docente exige a los alumnos(as), que desarrollen competencias para que puedan hacer  representaciones en público como un requisito para cumplir con el proyecto de la música y sus contenidos,  y al mismo tiempo, durante ese proceso visto como mecánico, se les pide que no se desconcentre, y que sean disciplinados, que el aula permanezca en silencio, es decir, todo el grupo sentado en  un ambiente de quietud. 


Se observa también como los alumnos(as) son influenciados constantemente por la música de otros países y sus contenidos culturales. Una oportunidad que no es aprovechada por el docente para discriminar, comparar,  direccionar, analizar y reforzar los valores especialmente el de la identidad cultura; promover  el sentido de pertenencia y el arraigo a la cultura que le es propia, así como valorar las emociones reflejadas en las expresiones musicales. 

 “hemos estado ignorando que las emociones dirigen las  acciones... no les hemos dado espacio porque no correspondían a la materia de aprendizaje”.


Lo anteriormente descrito forma parte de los muchos obstáculos que inciden en el desarrollo de estrategias eficaces para la enseñanza aprendizaje de la música popular como para la adquisición de las  competencias exigidas en educación musical en la mencionada institución y, por tanto,  el fomento  de la identidad cultural. 


A pesar que la música constituye parte importante en  la identidad cultural del pueblo, especialmente la  música popular: con un patrimonio musical de grandes fortalezas y alto bagaje de producción, aún no reconocidas, ni valoradas en su real dimensión, el cual ha servido para construir identidades culturales  locales y nacionales, en la práctica no ha sido ponderada en el quehacer del aula de clases.



















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